Es hora de reflexionar sobre el océano (y el floreciente sector de la economía azul).
En esta reflexión de fin de año, los autores invitan a pensar en el océano en el contexto del floreciente sector de la economía azul.
El Banco Mundial define la Economía Azul como el “uso sostenible de los recursos oceánicos para el crecimiento económico, la mejora de los medios de vida y la creación de empleo, preservando al mismo tiempo la salud del ecosistema oceánico”.
En 2023, tras más de una década de negociaciones, se firmó en las Naciones Unidas el histórico Tratado de Alta Mar.
El sector está creciendo a una velocidad sin precedentes y se espera que siga atrayendo más fondos, dada la creciente concienciación sobre el papel crucial que desempeña el océano en la mitigación del cambio climático y su relevancia para las estrategias de adaptación climática.
El sector de la Economía Azul cuenta con el respaldo de un marco financiero multifacético que incluye financiación mediante capital y deuda, financiación mixta e inversión de impacto, pero existe una importante brecha de inversión para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) n.º 14 de las Naciones Unidas, Vida Submarina, para 2030. Cifras recientes lo sitúan como el menos financiado de los 17 ODS.
A pesar de ello, los riesgos relacionados con el agua se comprenden cada vez mejor y se consideran un componente clave en la evaluación de riesgos para las empresas. Esto será especialmente relevante en sectores como el transporte marítimo y el inmobiliario, y también brindará nuevas oportunidades de negocio para las organizaciones que actúen con prontitud.
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